Raid en Buggy: M'Hamid al Erg Chegaga
La carretera se acaba, y ahí empieza usted
M’Hamid El Ghizlane es donde se interrumpe el asfalto del sur de Marruecos. Después de la última casa hay una pista, y sesenta kilómetros más allá está el campamento. Casi todo el mundo cubre esa distancia en la parte de atrás de un 4x4, mirando por la ventanilla.
Esta es la versión en la que conduce usted.
Los buggies son biplaza uno al lado del otro, con arco de seguridad y arneses, no son quads. No hace falta experiencia previa. Hace falta un permiso de conducir y una mañana.
El recorrido
Le recibimos en M’Hamid, le equipamos con casco, gafas y guantes, y nada empieza antes del briefing y de una vuelta de prueba sobre arena abierta. Nadie sale hacia el erg sin haber sentido lo que hace la máquina cuando cambia la superficie.
Después, sesenta kilómetros, unas tres horas con las paradas. El primer tramo es hamada llana, rápida y ruidosa, donde se aprende el buggy. El suelo se ablanda en las dunas de Lehoudi. La última parte es el erg propiamente dicho, donde el guía elige la traza y usted la sigue.
Un guía abre camino y un mecánico lo cierra. Nadie se queda nunca solo entre los dos. Un 4x4 hace el mismo itinerario con agua, repuestos, herramientas y botiquín, y lleva su equipaje, que estará en su tienda antes que usted.
Seis buggies es nuestro máximo. Más allá el grupo se estira, los últimos se tragan el polvo de los primeros, y aquello deja de ser un raid para convertirse en un convoy.
El almuerzo se sirve sobre alfombras a la sombra de una duna. Hay mesa, agua fría y platos de verdad. No es un bocadillo en una nevera.
Y luego tres noches, y el campamento es suyo
Llega a última hora de la tarde con arena entre los dientes y una ducha caliente esperando en su propio baño.
Durante las tres noches siguientes, el campamento pertenece a su grupo y a nadie más. Ocho tiendas, cada una con su baño, y ningún otro huésped que llegue cuando usted ya está sentado a la mesa.
Las noches. Después de la cena sale un telescopio, con un astrónomo que sigue su curiosidad en lugar de un guion. El Erg Chegaga tiene un cielo Bortle 1, la clasificación más oscura que existe, y aquí la Vía Láctea es un objeto estriado con profundidad visible, no una mancha. Más tarde hay fuego, y casi siempre músicos bereberes alrededor.
Los días. Pan cocido directamente bajo la arena, que verá enterrar y desenterrar. Sandboard en las caras empinadas, más cansado y más divertido de lo que parece. Una caminata con guías nómadas que se orientan por la forma de las dunas y el viento, no por GPS. Y un paseo en dromedario calculado para que esté en la cresta cuando se va el sol.
Nada es obligatorio. Cada temporada, varios huéspedes no hacen absolutamente nada el segundo día, y no se equivocan.
Por qué es bajo presupuesto y no con tarifa
El número de buggies, los pilotos por máquina, la temporada y si quiere pilotar también la vuelta mueven la cifra. Lo presupuestamos todo por escrito, en un solo documento, antes de cualquier pago.
Díganos sus fechas y cuántos son.